La gente buena es demasiado aburridas como para tenerlas en cuenta; Los malos, malos, malasangre son creativos y despiertan alertas, que nos mantienen espabilados y en tensión constante. ¡Vamos!, que son un regalo de la naturaleza para que no nos durmamos en los laureles. ¡Claro que son aborrecibles! pero ¿Imagináis como sería un mundo solo de buenos chicos?
El rubillo de los pelos tiesos siempre existió en el colegio: Un transgresor que iba en contra dirección y hacía justo, lo políticamente incorrecto. A su costa, la bondad del buen chico era ejemplarizada y elevada a los altares; el bueno y el malo son evidentes y por supuesto, que cada uno de ellos, lucha por tener la marca que le cualifica y le sitúa por encima de la media. Digamos que son papeles socialmente preconcebidos y atribuidos con toda malicia a cada uno, para confundir a la masa y que no sepa nunca cual de los dos debería emular, ambos papeles son igualmente gratificantes, unos: dejándose querer por la sociedad que lo toma como adalid pluscuamperfecto mientras el otro, debe resistir aislado el peso sistemático de la censura y el rechazo. Situación que lo hace inmune-resistente al medio, viéndose obligado a quedarse con la marca para siempre y no quitársela de encima; Es lo que se espera de él y cualquier otra actitud quedaría desenfocada.
Porque no engraso los ejes
Porque no engraso los ejes
me llaman abandonao,
porque no engraso los ejes
me llaman abandonao
Si a mí me gusta que suenen
pa que los quiero engrasaos.
Es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella,
es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella.
Demasiao largo el camino
sin nada que me entretenga.
No necesito silencio
yo no tengo en qué pensar.
no necesito silencio
yo no tengo en qué pensar.
Tenía, pero hace tiempo
ahora ya no pienso más.
Los ejes de mi carreta
nunca los voy a engrasa.
El mal nunca prevalecerá sobre el bien, según una máxima cristiana, y está sobrada de razones. Encontraremos mucho más pelotas que se doblegan y retuercen en pos del poder y la legalidad que, aquellos que reacciona y no se conforman aunque se lo mande el médico. Por eso dicen que la masa es borreguera e impersonal. El poder puede ser todo lo déspota que se proponga, siempre encontrará incondicionales o timoratos que se ponen de su parte sin analizar pro y contras de la medida, aceptándola sin rechistar u oponer resistencia, es más fácil rodar por la corriente aunque sea impetuosa, ¿Se acordáis de aquello? – ‘Camarón que se duerme la corriente se lo lleva’— Pues sí y no, sino todo lo contrario, puesto que si no haces nada, perderás; La medida te puede ser adversa, pero si pretendes oponer resistencia, puedes que no des la talla y termine rebasándote por completo. Lo cómodo es no hacer y dejar correr el tiempo, porque pensamos que está de nuestra parte, pero nos estamos engañando de todas a todas, el tiempo es unas medida que favorece a quién que lleva la batuta y dirige la orquesta, los demás estamos de comparsa y a la larga o corta, nos tragaremos el sapo.
¿Somos culpables de tantos tiranos que en el mundo han sido? Sí, sin duda, cuando nos trajinan nos quedamos como los lagartos al sol, quietecitos y sin rechistar, por eso existen tantas diferencias entre los hombres: unos hacen y llevan la iniciativa y otros dejan hacer sin encontrar el momento de actuar; contra más inteligentes y sabios sean los que dirigen el cotarro, mayor pueden ser las diferencias. Es una cuestión de pura ambición y dominio: si la cultura imperante es materialista como ocurre en la actualidad, los tiranos nunca se sentirán satisfecho, no alcanzan el momento culminante a su propósito y seguirán amasando como si con las riquezas pudieran alcanzar la gloria y la vida eterna.

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