2010-12-22
Si quieres libertad huye al monte donde nadie te vea y en el silencio de la noche, despréndete de la camisa, desnúdate como las fieras y aun así, no serás libre hasta que hayan pasado tantos años como las ideas que te fueron inculcando.
Los humanos no podemos evitar hacer valoraciones del comportamiento existencial de cuanto nos rodea: que si fulanita es así, que éste es de otro modo, que aquel no lo entiendo…; Una veces, fijamos los detalles sobre personas otras, sobre nuestro modus vivendi, el mundo de las ideas y del pensamiento, o las herramientas y utensilios que utilizamos; Nuestra cabeza no para de recibir información y hacer evaluaciones constantemente pero, ¿Quién suministra las bases para hacer los análisis? La informática nos enseña que sobre bases tan simples como, ‘si/no’ se puede edificar una arquitectura compleja de mucho calado. ¿Acaso a los hombres no les pasa lo mismo? ¡Esto está bien/eso no se hace!, [Jin/Jan] va formando la conciencia desde la temprana edad, son conceptos morales que nos van situando en nuestro entorno, encasillándonos y haciendo de ellos, la razón básica de nuestra edificación mental. No se hereda el conocimiento, se adquiere con los estudios y las ideas que nos vienen de fuera de nosotros, de los maestros y educadores, amistades y de las costumbres…, somos culturizados políticamente hablando y, hasta irresponsables de nuestras acciones y manifestaciones; Somos buenos o malos, por las influencias recibidas, porque alguien nos dijo este es tu camino, “¡Fou lo mí!”.
¿Qué es más importante: la barca, o las aguas que se abren para dejarla pasar? ¿La barca, o la estela que la sigue y acaba perdiéndose en el mar? La barca se mueve por el empuje que le dan los remos, se construye de modo que haga una mínima resistencia, pase casi desapercibida; El mar es su camino y el remero su guía, sus cualidades inferidas pertenecen a la cultura y experiencia de los hombres, ellas es depositaria de valores por encima de sí misma, no es la responsable de sus construcción, mucho menos de sus pecados. En los hombre ocurre algo similar, cada hombre es una construcción en la que han intervenido muchas voluntades, se ha empleado tiempo en su educación, e introducido conceptos para que se mueva aparentemente pos sí solo, pero lleva consigo la marca y lastre de la cultura, que lo han puesto a disposición y utilidad de la diosa Sistema, pertenece a un grupo determinado y se espera de él, un comportamiento ejemplar y absoluto, sin torceduras. La personalidad como vemos, no le pertenece es parte de un patrimonio aprehendido, colocado y ordenado en el armario de su conciencia para que obre según lo esperado. Podemos decir sin temor a equivocarnos que, La Libertad Es Mentira.
Cada hombre pudo ser un dios o un demonio según el lugar donde cayó la semilla, desde la juventud muchos intervinieron y trataron de ganarlo para sí manipulando su naturaleza. ¿Hay vidas ejemplares que se deben seguir a pie juntillas, o por el contrario, los defectos de fabricación dan claro oscuros dejando muchas interrogantes? Si el hombre no es un producto acabado y perfecto y las contradicciones conviven con la persona de por vida. No es locura pensar, que las enseñanzas no te pueden conducir al Karma pluscuamperfecto, seguiremos tan confundidos como lo estuvieron nuestros padres, los griegos, romanos o cartagineses, en este sentido pocas cosas nuevas bajo el Sol.
La ambigüedad me sosiega e inquieta, por eso busco la verdad ¿la vedad? Bueno, un sucedáneo que me tranquilice y me conceda la paz por algunos instantes, soy un rumiante que necesita repasar una y otra vez los episodios vividos para hacer buena digestión, es como el aseo diario, prepararme para afrontar la vida con la cara lavada y bien peinado, como hacia mi gato que en gloria esté; Forma parte imprescindible de mis quehaceres importantes y no los cuestiono, me dejo llevar por la costumbre, espero seguir haciéndolo por muchos años.
Y ahora pongo otra cuestión a debate. ¿Cómo es posible que si es como digo en estas líneas, haya quien de sí, haga una autoestima tan grande que cierre la muralla a los demás, que sea profundamente crítico e intolerante, que no se identifique con las debilidades y trate de darnos una apariencia limpia y sin máculas. ‘To er mundo e gueno’, mientras no se demuestre lo contrario, pero donde nos comportamos como verdaderos campeones, es cuando vamos de visita a casa del jefe, ¡Que modales tan fino tiene este chico, parece otro!.

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